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En estos días estamos dando los toques finales a las vacaciones. Nos iremos a las costas patagónicas.
Es la perfecta combinación entre el paisaje que amo y las playas.
Todos los lugares de mi país son maravillosos.
Pero mi corazón quedó en la Patagonia, como el recuerdo de los mas memorables momentos de la vida en familia.
“Uno vuelve siempre, a los viejos sitios, en que amó la vida,
y entonces comprende, como están de ausentes, las cosas queridas.”
Al parecer iremos en auto.
Gustavo está entusiasmado, conocerá de camino la Sierra de la Ventana, luego la Patagonia, el mar.
Ahora que la vida le da la oportunidad irá amando el paisaje de la Patria, y comprenderá mejor el por qué de mis sentimientos hacia mi tierra.
Las Grutas es un balneario que nada tiene que envidiarle a la costa Brasileña.
Conoceré la Península de Valdez.
Estamos armando todo desde ya.
En la noche, mientras cenábamos y escuchábamos temas románticos íbamos organizando todo...
Estábamos cansados, así que nos fuimos a dormir nomás, acá hizo mucho calor. Pero, vaya a saber a que hora me levante presa de un irrefrenable deseo.
Así que comencé pajeándolo, luego peteándolo y finalmente me pegó una cogida que me dejó en el Paraíso. Esas cenas románticas siempre terminan bien entre nosotros!!!
A las dos de la tarde, luego de que los teléfonos se cansaran de aullar con las alarmas de despertador me digné darles bola.
Gustavo había armado a mis espaldas el corte de pastos en la casa de mi vieja. Yo no estaba muy convencido... la idea no me seducía, pero me sacó como rata por tirante.
Así que en plena siesta partí con la cortadora rumbo a Pueblo Alto, sin almorzar nada y con no muchas ganas. Hacía calor pero las nubes ayudaban.
Interrumpimos la siesta de mi vieja, que continuó pues andaba pesada (por las cosas que se come).
El corte no lleva mucho, no es grande el lugar. Pero mi vieja despertó y me indicó que había que sacar unas colas de zorro que desbordaban su cantero y podar el laurel de jardín cuyas ramas se caen sobre el jazmín del Paraguay.
Yo pasaba el rastrillo para sacar las piedras que tiran los chicos mientras Gustavo pasaba la máquina.
Luego me fui de poda.
Estaba en eso cuando aparecen dos nenitos en bici (de 3 ó 4 años)
Me preguntaron por qué cortaba el árbol. Les expliqué que cortaba las ramas que molestaban al jazmín. Luego vieron que del fruto salía leche.
Les aclaré inmediatamente que no era leche, que esa leche era mala y que no se les ocurriera tomarla.
En eso uno me dice que yo olía como el papá. ¡!!!!!!???????
¿Qué yo qué? Pregunté asombrado de estar siendo olido.
Sí, mi papá huele como usted cuando se va de viaje. Me contestó muy orondo.
¡Ah, sí! – me reí yo – ¡Es perfume que uno se pone!
Me reía de las cosas que se les ocurren a los pibitos, son únicos.
Estaba acomodando el ramaje cuando dos de los vecinos de arriba, uno de ocho y otro de quince al menos, se pusieron a patear, justo contra la pared del dormitorio de mi vieja.
Así que con la mejor onda, mientras llevaba unas ramas les dije riendo que mejor que no patearan allí porque mi vieja los iba a sacar carpiendo.
Asintieron y siguieron jugando ya sin peligro. Yo siempre logro buena convivencia, mi vieja es más partidaria de los gruñidos.
En la parte trasera, que en realidad es una especie de plaza, Gustavo descubrió tres bulones amurados en el piso, escondidos por los pastos. ¡Un verdadero peligro para los chicos! Así que mañana voy a decirle a la Administración: o ponen otro farol ahí o sacan los bulones!!!
Mientras llevaba ramas y hojas adonde las lleva el camión otro hermanito más chico de los vecinos (al cual le habían dibujado con fibrón unos bigotes de gato) subía a los árboles y jugaba con las ramas, como cuando yo era chico, cosa que señalé a mi vieja ( a ver si se pone mas tolerante), y a Gustavo que me había puesto las quejas porque los nenitos traficaban arena desde el arenero a los bancos (le dije que yo a esa edad hacía exactamente los mismo!).
Luego de tomar unos mates y mientras Gustavo envolvía los regalos que había traído para sus sobrinos de Rosario, yo con mi vieja traficaba calamares con verduras para mi cena.
De allí fuimos a la casa de la mamá de Gustavo, donde sus sobrinos me dejaron la cabeza como rulo de tambor mientras él cortaba el césped.
Volví a casa más muerto que vivo, por suerte tenía mis calamares, je, je.
Ni todo el Speed pudo evitar que tuviera sueño. Estaba despierto desde las 6 de la mañana y cuando cargamos gasoil (con cuenta gotas $ 20,00 en cada estación) eran las cinco.
Gustavo roncaba espectacularmente.
Llegué a la primera estación de la Autopista, estacioné y me dormí media hora. Compre unos nachos y un Speed con los cuales llegué a la segunda estación ya mucho más cerca, donde dormí otra media hora.
Seguí luego hasta casa. Llegué muerto de cansancio. Pero luego de ir al baño se me había despejado la mente y ya estaba como el lobo feroz. Gustavo me esperaba en la cama, así que tras un 69 motivador fue pasto de mis incontenibles bríos, le dí como en la guerra y luego me tocó a mí. Así que luego baño y a dormir.
Eran no menos de las ocho de la mañana. NO ANDO TAN MAL! ME LA BANCO! QUE TAL?
Pensábamos hacer pub y luego boliche, pero el pub recién abría, la disco Gotika ya tenía gente y el que parecía ser un pub más amplio no había abierto, así que optamos por irnos a la disco de una. El cielo estaba cubierto y había relámpagos.
El lugar habrá sido un teatro, o un templo, está re bueno.
Entramos, tiene una decoración interesante, en la parte inferior la pista grande, con las barras, rodeada por lo que sería un balcón, en el primer piso está el balcón y otra barra, de allí sube otra escalera a una pista superior con barra también y con música diferenciada (buen detalle!) y sillones.
Yo le entré al Speed.
Esperamos dando vueltas a que se llenara.
Luego nos gustó la música de la pista superior y nos quedamos bailando y tomando ahí.
El ambiente era bueno, había gente para todos los gustos y de todas las edades. Había muchos que me gustaban.
Lindos, lo que se dice muy lindos, había unos cuatro o cinco nomás. Y de los que son bastante lindos la mayoría.
Me gustaban las parejitas jóvenes, disfrutando de la noche, bailando juntos, abrazándose, besándose, me gusta ver que los chicos vivan con libertad sus sentimientos, eso es lo que me gusta de las parejitas, verlos ser como son, en libertad, manifestando sus sentimientos, cosa que yo hago también con Gustavo.
Bailamos hasta quedar exhaustos, luego seguimos la exploración. De lo que serían balcones interiores (o palcos, quizá), sale una puerta, de allí una bifurcación, una va para el “túnel” al cual obviamente no fuimos (porque sinó hasta ahora sentiría los coscorrones del “Otelo” de mi pareja, ustedes podrán adivinar por que!!!!!!) y derivamos por el otro, escaleras abajo al patio.
Tomamos Speed allí, sentados, disfrutando del airecito, y vimos que la tormenta se había ido.
Un día redondo, una noche redonda. Todo nos salió como lo queríamos. Eran cuatro y media de la mañana y decidimos irnos, con intención de volver otro fin de semana y quedarnos hasta que las velas no ardan.
No sé por qué será, pero el sentimiento por mi país es muy fuerte en mí. Sin dudas la educación tiene que ver.
Cuando voy al Monumento a la Bandera de Rosario es como si fuera la primera vez, con mi papá, mi mamá y mi hermano, ese orgullo y alegría que me produce el Monumento a nuestro pabellón celeste y blanco, y cuando recorría la Sala de las Banderas es como si mi viejo estuviera allí mostrándome las banderas y los himnos de las naciones hermanas.
Con Gustavo subía y bajaba, sin cansarme, disfrutando de la tarde y del calorcito que hacía. Le mostré los cañones que eran como los que se usaban en Malvinas, sacamos la fotito de celular, vimos pasar un barco cargado de contenedores.
Como habíamos caminado por Córdoba de ida, de vuelta hicimos el recorrido contrario por las galerías, como hacía con mi hermano (cuando éramos chicos a las corridas perseguidos por nuestros padres, ja!!), ya que las galerías son grandes, muy bonitas y concurridas. Recorrimos un poco de San Martín, la otra peatonal y partimos.
Hice reconocimiento de los pubs y boliches que estan por Mitre y Zeballos, pasé por la Farmacia y compré toallitas para eliminar el brillo de la cara, y gotas para los ojos para no parecer drácula.
Seguimos rumbo al Shopping que está junto a la Cancha de Central, para lo cual pasamos por los túneles que cuando yo era chiquito eran una zona abandonada de yuyos y donde vivían los crotos.
Había partido así que nos desviaron. Habrá algo genético en mi orientación, porque todo el día me metí por todas partes, y siempre llegué adonde quería. Esta vez me metí por detrás de la usina Sorrento, cuyo frente da a una calle hoy sin mayor interés, pero que en aquella época era el frente, a la espalda estaba el río, no se pensaba en esa hermosa costanera.
Por supuesto que llegué y me dirigí al estacionamiento más alto así lo hacía subir y subir a Gustavo que miraba con ojos grandes.
Recorrimos el shopping que esta más que bueno (debo recorrerlo con más tiempo) y nos sentamos a tomar una gaseosa light (para qué sumar agua con azúcar a lo que uno come??)
De allí seguimos a la Florida, le mostré las hermosísimas casas enclavadas en la barranca, las playas (que antes no existían), los salones de la Alta Florida y el espectáculo del puente.
De allí volvimos sobre nuestros pasos y fuimos a comer a Gringos Pizza. Siempre me gustaron los bares, pubs y heladerías de la Costanera Norte, que se lucen pues están muy bien puestos, y era la primera vez que iba con Gustavo.
Nos sentamos en una mesita fuera, corría un aire delicioso.
La mozo, muy atenta y agradable, nos trajo una pizzeta para Gustavo y un Sandwich de trozos de carne (carne-carne en serio) con cebolla y queso y rodeado por papas fritas (recién hechas, no esas albóndigas de aceite que sirven en otros lugares), y de tomar una cerveza Iguana. Los fuegos artificiales de la cancha de Central me alegraron y le dije a Gustavo que eran como una conmemoración de nuestro amor, lo cual lo derritió. Como era todo muy abundante Gustavo comió mi medio sandwich con papas y yo media pizzeta, bien hecha, con tomate, muzzarela, jamón cocido y aceitunas.
Así que luego de comer (poco, pues seguía boliche), y con amplia cancha que tengo en viajar y salir, recorrimos Boulevard Oroño hasta el Parque Independencia, estacioné, tiré el asiento para atrás y me dormí. (Sigue)
Agotado tras andar como un avión a la mañana, y luego de mi trabajo, sin almorzar, partimos de viaje, los dos re contentos, re enamorados.
El día ayudaba, con sol, el andar por la autopista, tranquilos, viendo pasar esos campos hermosos, en época de sorgo, con su color rojo, y los pueblos hoy pujantes, prosperando gracias a la producción y el trabajo. No cambiaría ese paisaje de Santa Fe, para vivir obviamente, por ningún paisaje extranjero, por mas dólares o euros, obvio que para vivir, porque conocer siempre me interesa.
Hacia San Lorenzo comenzó a aparecer el perfil industrial, también próspero. Buena época es cuando los que ganan dinero son los que producen...
Finalizada la jornada, salimos como tiro para el centro. Estacioné en calle San Luis y Corrientes. Lo primero: pasar por el ciber.
Mi amigo Luckitas no me fallo, y eso que yo había puesto que no tenía apuro, me pasó una direccion de la página donde podía encontrar sobre pubs y boliches.
Así que tras anotar las dires en el celu pasamos a hacer peatonal.
Le mostré en Rioja y Corrientes el edificio donde vivía mi tía Stella con Honorato, quienes me enseñaron la belleza que es ver una pareja que se quiere.
Luego, obviamente la Bolsa de Comercio. Gustavo no había estado nunca en Rosario, cómo es posible!!!!!!!
La peatonal tiene lindos negocios y fue la primera bien, pero bien puesta, pero le hace falta una renovación, un re styling. Aún así los comercios lucen.
Como siempre que voy lo lleve hasta la plaza le mostre la Municipalidad y la Catedral y entramos por ese hermoso paseo que han hecho detrás del Monumento a la Bandera, que quedó hermoso, con sus fuentes y esculturas (y mal por las botellas de plástico). Sigue.
Hacia el viernes Gustavo cambio de parecer respecto a Rosario, cuando yo ya no podia organizarlo como queria, esto es faltando a mi trabajo y aprovechando todo el dia, descansado para estar por alla, me lo veia venir. Asi que lo deje pastorear y cuando viernes por la noche nos ibamos a cenar de mi vieja tuvimos el siguiente dialogo:
Gus: Con quien vas mañana?
Yo: Te decia que solo.
Y ahi me veia venir que pensaba que me iba con alguno.
Gus: Ah, porque yo queria ir...en todo caso me buscas despues de tu trabajo y vamos.
Yo: Vos, cuando yo organizaba la cosa durante la semana me dijiste que no, si queres que te lleve te vas a mi trabajo al mediodia.
Gus: Entonces no, no voy, pero vos no queres que vaya, sino me buscarias.
Yo: Yo te di la oportunidad, vos me saboteaste la idea, yo no voy a ir a Pueblo Norte y recien salir porque llego a Rosario para los aplausos finales, asi que si queres ir, anda, pero yo no te busco. Y si no no vayas.
Luego de las lagrimas del caso, y de mi retractacion, porque no puedo verlo mal, pero con la satisfaccion de haberle dicho que se quedara por lo hecho, decidio ir. Con lo cual yo tengo que levantarme 6.00 buscar a la hermana de Gustavo que arregle la casa, luego llevar a la Terminal a los del Pueblo que van a la Jornada, luego ir a trabajar, llevar a Santa Fe a la hermana de Gustavo y por fin salir...